Santificación
Ahora que he recibido la salvación, ¿qué viene después?
La salvación es el punto de partida de tu nueva vida en Cristo. La santificación es el camino que sigue. La santificación es el proceso continuo de permitir que Dios te moldee, te haga crecer y desarrolle el carácter de Cristo en ti. No se trata de la perfección. Se trata del progreso. Cada paso que das hacia Dios es un paso de santificación.
La santificación, la santidad y la separación trabajan juntas en tu crecimiento espiritual. La santificación es la obra continua del Espíritu Santo que te transforma para que te parezcas más a Jesús. A medida que avanzas en ese proceso, practicas la separación, alejándote intencionalmente del pecado y de cualquier cosa que te aleje de Dios. La separación no te hace santo; simplemente posiciona tu corazón para crecer. La santidad es el resultado de la santificación, una vida moldeada por Dios, apartada para Su propósito. Buscamos la santificación, que produce santidad, y en el camino elegimos la separación, para que nuestros corazones le pertenezcan por completo.
El Espíritu Santo es quien te transforma. Él renueva tu mente, convence tu corazón y fortalece tu espíritu. Tu papel es seguir alejándote del pecado y elegir el camino de Dios cada día. A medida que obedeces Su Palabra y sigues Su Espíritu, creces para parecerte más a Jesús.
La santificación es una colaboración. Dios obra en ti, y tú respondes con fe y obediencia.
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