Día 20



TEN EL VALOR DE VIVIR. CUALQUIERA PUEDE RENUNCIAR.

    «El mundo siempre te dará la oportunidad de rendirte, pero solo el mundo llamaría a rendirse una oportunidad» (Clint Brown). En tiempos difíciles, demasiadas personas dejan de intentarlo. Uno de los principios de éxito más poderosos que se han predicado jamás es: ¡Nunca te rindas! 

Como autor, tengo el privilegio de firmar numerosos libros. Me gusta incluir mensajes de ánimo en cada uno de ellos antes de firmar con mi nombre. Uno de mis mensajes de ánimo más frecuentes es: ¡Nunca te rindas! Joel Budd comentó: «No es la última palabra, a menos que tú lo digas». 

Nadie ni nada puede mantenerte abajo a menos que decidas no volver a levantarte. H.E. Jansen dijo: «El hombre que gana puede haber sido contado varias veces, pero no escuchó al árbitro». Encuentra una manera de hacerlo, no una manera de no hacerlo. A un hombre perezoso siempre se le juzga por lo que no hace. La decisión de rendirse o seguir adelante es un momento decisivo en tu vida. No puedes volver atrás en el tiempo. Pero puedes volver a darle cuerda. 

La característica más común que he encontrado en todas las personas exitosas es que han vencido la tentación de rendirse. Una de las mejores maneras de dar lo mejor de ti mismo es levantarte cuando te derriban.

Muchas personas se detienen más rápido de lo que comienzan. En lugar de detenerte, sigue este proverbio inglés: «No caigas antes de que te empujen». Margaret Thatcher entendió el principio de no rendirse cuando aconsejó: «Es posible que tengas que librar una batalla más de una vez para ganarla». David Zucker agregó: «Si renuncias ahora, nunca lo lograrás. Si ignoras este consejo, estarás a mitad de camino».

«¡No puedo!» es la conclusión de los necios. Escuche a Clare Booth Luce: «No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que se han desesperado ante ellas». El almirante Chester Nimitz comentó: «Dios, concédeme el valor para no renunciar a lo que creo que es correcto, aunque piense que es inútil». Rendirse es la tragedia definitiva. El famoso boxeador Archie Moore reflexionó: «Si no me levanto del tapiz, perderé el combate».

La elección es sencilla. Puedes levantarte y dar la cara, o quedarte tumbado y darte por vencido. La derrota nunca llega a las personas hasta que la admiten. Tu éxito se medirá por tu voluntad de seguir intentándolo.