Durante tres siglos, los escritos del Hermano Lorenzo han enseñado a los cristianos que Dios está tan presente en la cocina como en la catedral, y que es tan accesible en el salón como lo es alrededor de la mesa del Señor. Esta enseñanza, sencilla pero profunda, te animará a buscar la alegría de la presencia de Dios en cada momento y circunstancia.