¿QUÉ ESPERA?
Tu respuesta a esa pregunta determina cuánto puede hacer Dios en ti, a través de ti y por ti. Si piensas poco, crees poco, rezas poco y esperas poco, recibirás poco. Pero si piensas en grande, crees en grande, rezas en grande y esperas en grande, recibirás en grande. Todo depende de ti.
Los planes de Dios para tu vida son demasiado buenos e importantes para que te conformes con poco. Es hora de que aproveches el poder de la expectación. Si lo haces, experimentarás una victoria continua y verás cómo las promesas de Dios se cumplen en cada área de tu vida.